El Cuaderno Latino de La Salsa es para la ciudad de Cali,
mucho más que una compilación discográfica
y de textos alusivos a personajes e instituciones de la
mùsica salsa.Detràs de éste importante
documento para melómanos y estudiosos de la mùsica,
está presente un trazo de historia de la ciudad
y el espíritu de un hombre soñador, Gary
Domínguez, quien desde su tribuna musical , La
Taberna Latina , ha ondeado la bandera de la Salsa por
toda la ciudad. La dimensión y el valor que éste
libro merece, van más allá de la obra en
si misma, y se extiende hasta la fuente donde tuvo su
origen y las razones de vida que han rodeado a su autor.
La Taberna Latina, donde nacieron los Cuadernos a lo largo
de múltiples audiciones en 18 años, fue
inicialmente un pequeño local con ambición
sin límites, que compartió su espacio con
otro establecimiento. Nació La Taberna un 2 de
diciembre de 1983 y desde el mismo dia de su inauguración
se advirtió que detrás de esta iniciativa
se escondia un proyecto trascendente, cuando su gestor,
Gary Domínguez, relató a los asistentes
los alcances de su misión, en una descripción
abrumadora de sueños, propia de la inventiva que
a él siempre lo ha caracterizado. Desde ese dia
el lugar estuvo bendecido por la magia, que le daba la
personalidad fuerte y arrolladora de Gary, que le permitiria
mas adelante situarse como un auténtico líder
de las propuestas musicales alternativas y de las salsotecas
con sabor de barrio, en Cali, su ciudad natal.
A los pocos meses La Taberna cambió de lugar y
algunos pensaron que estaba tentada a desaparecer. Pero
este espacio para la audición musical estaba consagrado
por la fuerza de una elección de vida, que como
apostolado guiaba los actos de su fundador. Desde ese
nuevo momento, La Taberna iniciaria un viaje sin retorno
hacia la tradición, cuando Gary Domínguez
asume una relación didáctica con la exposición
de la música, hasta convertirse en un auténtico
profesor y maestro de salsa, para quienes asisten a sus
periódicas audiciones.
Gary, como el mismo lo afirma, habia sido siempre un discjockey:
"Primero fui discómano agualulero y despues
de Bar la 15, donde conocí la otra cara de la salsa.
En esa época se colocaban pachangas y boogaloos
en 45 revoluciones y fue en este punto donde tuve la primera
confrontación en el campo de mis apreciaciones
musicales. Encontré un choque entre la música
tal como fue grabada en 33 rpm y el bailarín, enfrentamiento
que nunca se pudo superar en Cali y menos en esa época.
Los grilles empezaron a no querer aceptarlo a uno, tanto
sus administradores, como sus bailarines. Seguí
mi búsqueda y aprendí de los mejores dj
de los años 70's. Aunque yo empecé a oir
la salsa con verdadera dedicación a los 15 años,
fue en 1971 cuando empecé a reflexionar sobre ella,
quise coleccionarla por cuenta propia, en especial música
de la vieja guardia, busqué lo desconocido y descubrí
en mi casa la colección de mi papa, quién
ha sido un tradicional seguidor de la música de
las Antillas. Hallé a Machín, a Beny con
los Matamoros, música de Rafael Hernández,
como El Buen Borincano, el Cumbanchero, y encontré
los originales de una cantidad de temas que habia oido
en la salsa."
La
preparación en la escuela de la rumba caleña
y en la colección de su padre, el reconocido profesor
de futbol el maestro Edgar Mallarino, facultó a
Gary Domínguez para emprender su carrera de profesor
en apreciación musical de salsa. Como todo maestro
respetable, él asume la investigación directamente
en los epicentros de donde proceden buena parte de las
orquestas y personajes de la salsa, para lo cual realiza
constantes viajes a Cuba, Puerto Rico, a la ciudad de
Nueva York, a recoger testimonios de fuente directa de
los protagonistas, material fotográfico, audiovisual
y discográfico. Esta documentación luego
es procesada y presentada a su alumnado, los asistentes
a la Taberna, en clases magistrales ambientadas por diapositivas,
videos y textos escritos que hoy son las hojas de los
Cuadernos Latinos. Crea una auténtica cátedra
de historia de musical de la salsa, a la cual asisten
sobre todo jóvenes universitarios, que recrean
su aprendizaje con libaciones de cerveza, de la denominada
jarra latina, y presentan cada año el examen denominado
ICFES de la salsa. A sus audiciones también asisten
músicos de la ciudad y algunos intelectuales interesados
en la cultura de esta música.
Hacer audiciones fue la primera intención que tuvo
Gary Domínguez con la salsa y no propiamente establecer
un sitio donde realizarlas. Deseaba presentar a la gente,
la música en un orden sencillo pero cronológico.
La primera audición fue sobre los Matamoros, pero
su linea musical siempre tuvo una alta incidencia urbana
y con inclinación a la música mensaje.
Las audiciones de La Taberna Latina, tuvieron momentos
estelares, pero una de las mas estremecedoras y documentadas
siempre fue la de Rubén Blades. Gary recuerda de
ella el canto de sus alumnos, a quienes tomaba la lección
bajándole el volumen al sonido de las canciones,
para que ellos cantaran a capella Maestra Vida. Dice Gary:
"Cuando todos en la Taberna la cantaban, sentía
todo lo que encierra ese coro cuando dice, maestra vida
camara, te da y te quita, te quita y te da; oye uno por
alla debajo del coro una voz que grita, Carmelo!, escucha
su desesperación y siente uno lo que pasa en el
mundo, la violencia, la muerte y al mismo tiempo la belleza".
La audición mas enloquecedora, a la que mas miedo
le tenia Gary, "porque era cuando temblaba la Taberna
y había que estar pendiente hasta de los cuadros
en las paredes", era la de Richie Ray años
65's-70's. La audición mas curiosa fue la de Las
Mujeres en la Salsa, a la que asistían especialmente
conocedoras de la música. También se recuerdan
las audiciones del Gran Combo, La trilogía Suprema
de la Salsa Boricua (Roena, Valentín, Rosario)
y La Sonora Ponceña, la orquesta preferida de Gary,
"emotivamente, afectivamente", según
lo afirma él.
Pero no era únicamente entablar relación
con la música grabada a lo que aspiro Gary Domínguez
con esa legión de aplicados estudiantes de salsa
de la Taberna Latina, el quiso que sus alumnos conocieran
en vivo a los artistas idolatrados y que tuviesen acercamiento
con ellos, tanto personal como en su expresión
mas pura de su talento musical, la descarga y la improvisación.
Por la pequeña taberna pasaron o "descargaron"
su música grandes orquestas de la salsa y músicos
eminentes del universo latino como: Chucho Valdés
y músicos de Irakere, Gonzalo Rubalcaba y sus acompañantes,
Silvio Rodríguez y su banda, Papo Lucca y su Sonora
Ponceña, Larry Harlow invitado especial de la feria
de Cali a inaugurar en 1991 el primer Encuentro de Coleccionistas,
Juan Formell y Los Van Van, Los músicos de N.G
la banda comandada por Jose Luis Cortez que convirtió
la Taberna Latina durante tres meses en su punto de reunión
bohemia por su paso en Colombia, Giraldo Piloto y el grupo
Klimax, Willie Rosario, Bobby Valentin, La Orquesta Aragon,
Orquesta La Selecta, Orquesta Mulenze, Adalberto Alvarez
y su Son, Orquesta Son 14, Henry Fiol y su hijo, Marwin
Santiago, Tito Gómez, Tony Vega, Papo Pepín,
Jose Mangual Jr, Frank Fernández, Eduardo Ramos
y músicos de Pablito Milanes y destacados músicos
locales.
Son muchas las generaciones que pasaron por esta institución
formadora de la salsa, cuyos egresados han desprendido
otros haces de luz que han brillado con personalidad propia
(Richard Yori "Tiempo Libre", Mario Campaz y
Omar "Nuestra Herencia", Arthur Owen "Proyecto
Salsa").
Son indelebles los momentos vividos por muchos de sus
asistentes, a tal punto que los romances que alli florecieron
y de los hijos que nacieron fruto de esos enlaces amorosos,
se estableció cada año la fiesta infantil
decembrina de los Hijos de la Latina.
Gary Domínguez encarna dentro del espectro musical
el alma del discómano y como el mismo se identifica,
ha sido por encima de toda consideración un Disc
Jockey Errante. La explicación que el gestor de
esta empresa con tiquete de cobro a la historia, da al
sentido personal de su obra es: "He querido escuchar
la mayor cantidad de música que pueda y eso he
buscado en las audiciones. Quisiera destacar las imágenes
latinas oyendo música y por eso las diapositivas.
Que cuando algo se oiga, tenga imagen, para que la gente
amplifique lo que esta escuchando y pueda ver lo nuestro,
tanto en la foto de un loco en la calle o de la prensa
mundial, como en la placa fotográfica de una artista".
Los cuadernos con la recopilación discográfica
de las audiciones y el material textual entregado en ellas,
son el registro tangible de una historia vivida que ha
quedado grabada en la historia de Cali y que ha servido
de faro al movimiento de coleccionistas y salsotecas de
la ciudad, donde se congregan los mas jóvenes cultores
de la salsa de la ciudad.
Los Cuadernos de la Latina, como la Taberna donde nacieron,
son la obra de un apasionado y de un romántico
que elevó sus sueños a un proyecto de vida,
desde donde convocó a la ciudad que venera la salsa,
a apreciar el valor musical que tienen las expresiones
menos comerciales y mas contemporaneas de ella, como el
latin jazz y la actual música cubana. Silenciosos
acompañantes tuvo Gary en esta labor: su entrañable
madre, Doña Estella Domínguez Gómez,
Estelita su hermana y otros copilotos que mantuvieron
el vuelo alto de la salsa en La Taberna Latina, como Gerardo
Valdes su primer dj, Chalo Ramos, Osman Arias y Beatriz
Valdez.
Este aporte a la salsa, este pedazo de historia reciente
de Cali salsera testificada en los cuadernos, dimensiona
la grandeza de un destino salsero que ha tenido esta ciudad
y que Gary Domínguez hace visible en el sentido
de su vida: "La Salsa para mi es mi vida, porque
yo vivo para La Salsa y daría todo porque La Salsa
no se acabara nunca. Y no solo por La Salsa, por la música
latina. Pues, Qué sería de los Caleños
sin La Salsa? Nada!. Ella va con nosotros, tal como va
en mi".
RAFAEL
QUINTERO
(Crítico de Salsa, creador del Primer Congreso
Nacional de Salsa en Cali, 1982)
Info:garylatina@msn.com